De cómo ser Diógenes de los recuerdos

He ido a tráfico a cambiar el permiso de circulación a mi nombre. Me ha costado soltar el antiguo y dejarlo allí. Figuraba el nombre de mi padre. Es un papel, pero parece mentira el valor que adquiere lo material cuando evoca recuerdos. Uno de esos recuerdos solo nuestros: visitar concesionarios, probar coches de segunda mano, la compra de mi primer coche, la visita a la aseguradora, el primer viaje, la primera barra de seguridad, el primer kit de averías, etc.

Tengo muy buena memoria. Eso me vino muy bien en la facultad, pero no me viene tan bien para desprenderme de algunas cosas y hacer limpieza. Todas me recuerdan a algo. Recuerdo la ropa que yo llevaba cuando nació mi hija y la que llevaba ella cuando se rompió el brazo. Recuerdo esa peli especial y ese menú suculento con su madre y si lo busco, seguro que tengo hasta la entrada y el ticket.

blogdibujowebAsí que, si, soy un Diógenes de los recuerdos o más bien de las cosas que recuerdan momentos especiales.  Sin entrar en detalles y sin contar las fotografías,  guardo juguetes, patucos, biberones, bodys, zapatos, chandall, babys, su primer regalo de cumpleaños  y por supuesto dibujos y palabras escritas. Aquel en que empezó a utilizar los colores y aquel en el que por primera vez aparecía el abuelo como una estrella sin que supiera todavía pintarlas.  Teniendo en cuenta que produce una media de dos o tres dibujos al día me resulta imposible guardarlos todos (que es lo que me gustaría) a pesar de que cada uno tiene su “algo especial”, fue entregado en ese “día especial” o con motivo de ese acontecimiento “especial”.

Espero que esta labor de clasificado y guardado sea parte de mi legado y me recuerde con cariño cuando lo mire. Espero que recuerde las manualidades que hicimos juntos (muchas de las cuales, por supuesto, tengo guardadas), las pelis que vimos, las tardes de parque, sus primeros momentos de bici y patines o los libros que leímos. Y ojala que cuando yo no esté le cueste también deshacerse de alguna cosa porque eso significara que algo de huella hemos dejado en ella y sólo por eso habrá merecido la pena.

¿Y a ti? ¿Te cuesta tanto desprenderte de los recuerdos?

Firmado: Papá nostálgico

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